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Bartolomé Mitre 1984, 2º piso,

Buenos Aires, Argentina

XXII Congreso Pedagógico 2017 

SOBERANÍA PEDAGÓGICA 
MEMORIAS, IDENTIDADES, COMUNIDADES, TERRITORIOS

Ponente: Cristian J. P. Pinedo Arcuri

Título: El arte como herramienta de interpelación para repensar las prácticas pedagógicas desde el Trabajo Social

“No tenemos Nada,

pero tenemos todo”.


Para empezar


El objetivo de esta ponencia es repensar y problematizar nuestras prácticas de trabajo social en los ámbitos educativos. Propongo entonces integrar las manifestaciones del arte como herramientas de interpelación de los procesos de intervención. De modo que los lenguajes se pongan en diálogo y se entrecrucen generando prácticas pedagógicas transformadoras.
Los siguientes interrogantes estructuran este escrito:
(o) ¿Elijo como trabajador social, trabajar en educación?
(o) ¿Por qué arte en el aula y en el ejercicio profesional?
En este desarrollo pondré en tensión estos interrogantes, a partir de relatos, discursos, observaciones que he realizado durante este último tiempo en mis prácticas en distintos niveles y modalidades educativas (programas socioeducativos, primaria, especial, secundaria y adultos).


Trabajo Social y educación, una trama


Releyendo escritos de colegas y docentes repienso a la educación como área estratégica
del Estado,(1) como instrumento para propagar un sistema mediante una ideología de
legitimación, consenso y hegemonía. Pero en tensión, en diálogo crítico y resistencias a
estas legitimaciones. En este repensar me oxigeno cuando llego a una escuela
compartiendo el ideario de que la educación, como derecho, reclama sujetos
emancipadores y críticos desde una pedagogía que se constituye colectivamente y con
ternura.
Las experiencias a las que me remito son las prácticas cotidianas de los sectores del sur
de la ciudad, los más olvidados y que el sistema ha desplazado. Ellos conforman aulas
en las que hay lugar para las expresiones individuales, grupales, comunitarias,
territoriales, para historias de vida en las que se conjugan prácticas y políticas. De este
modo los empoderan como personas críticas en defensa de los derechos humanos.
Entonces las personas escuchan, se expresan, ponen en sus cuerpos manifestaciones
tales como la denuncia, la desigualdad, la identidad de género, entre otras: “me llamo
Candela pero yo quiero ser Antonio y tengo el derecho…”, "no llego a fin de mes", "no
sé con quién dejar a mis hijos", “tengo 73 años y regreso a terminar la primaria”.
Relatos que resuenan, historias que se escuchan y se materializan mediante la voz,
expresiones físicas, o a través de imágenes, dentro y fuera del aula. Allí les (2) docentes
construimos registros pedagógicos que son memorias y herramientas de trabajo en el
ámbito escolar. Estos registros, memorias, colaboran en la comprensión de un escenario
donde se manifiesta la cuestión social condicionada por políticas de estado, por
desigualdades sociales, relaciones de poder hegemónicas, procedimientos burocráticos
que vulneran los derechos de estudiantes y familias. Escenarios donde se visualizan
rutinas y acciones escolares relacionadas con viejos paradigmas que fundamentan el
origen de la educación argentina: (3)
(o) Educación primaria: varones y mujeres separados formando fila para la bandera.
(o) Baños de mujeres y baños de varones. ¿Les estudiantes trans?
(o) Educación secundaria: en las clases de educación física están dividides hombres
y mujeres, siendo el 2018.
(o) La última palabra la tiene la dirección de la escuela.
Esperando tener una entrevista con un equipo técnico de educación especial, observo a
un grupo de estudiantes con capacidades diferentes acompañados por adultos, escucho a
quienes dicen: “…no te preocupes de lo que hablamos sobre los alumnos, que no
entienden porque son discapacitados…” Esta expresión ¿deja expuesto a le estudiante
en un paradigma de objeto, categorizándolo desde el modelo médico hegemónico como
discapacitade?
Decimos que respetamos los derechos humanos, pero las etiquetas hacia la niñez y la
adolescencia siguen sosteniendo esos viejos paradigmas generando víctimas de la
vulneración de los derechos. En esta tensión de paradigmas aparece la falta de
problematización de las prácticas discursivas, institucionales y del día a día de la
comunicación, perdiéndose el eje de por qué trabajamos en educación.
Retomando los ejemplos que fui dando, considero que se entrecruzan las políticas
educativas con principios positivistas que se materializan en protocolos, organigramas
institucionales jerárquicos, diseños curriculares, entre otros, que se contraponen con las
necesidades reales de les estudiantes con les cuales trabajamos. En estas tensiones entre
los paradigmas aparecen las nombraturas como "alumnos" con todo lo que implica para
generar nuevas modalidades de trabajo.
Trabajamos en la interpelación de los procesos de intervención en el espacio educativo
donde convive lo anterior siendo les estudiantes les protagonistas de nuestra practicas
de trabajo. Tienen o eligen un nombre y un apellido, esto le da a cualquier ser humano
su propia identidad, respaldado por los logros mundiales de los derechos humanos, por
ejemplo la ley de identidad de género Nro 26.743. En este entramado de la complejidad
de lo social, nos encontramos con los discursos orales, registros pedagógicos, donde se
visualizan formas de pensamientos que conviven y reproducen roles con funciones
hegemónicamente legitimadas. También se entremezclan discursos y prácticas donde
normativas, como la citada anteriormente, se fortalecen según resoluciones que deben
implementarse en las instituciones educativas, como la ESI, que es transversal en todas
las áreas de la educación. Pero aparecen los obstáculos ya mencionados, que convertiré
en interrogantes: ¿Cómo lo anotamos en el registro cuando quiere llamarse por otro
nombre? ¿A qué baño debe concurrir? ¿Cómo hacemos con la educación física? Es este
el desafío. Vuelvo a elegir trabajar en el área de educación porque tenemos la capacidad
de innovar, de dialogar, de problematizar lo instituido que se percibe como realidad
institucional caótica y porque podemos generar algunas transformaciones.


Cuerpo en movimiento e imágenes que expresan


Nos levantamos todos los días y planificamos para ir a las escuelas donde las preguntas
nos interpelan y nos fortalecen para seguir transitando la educación como espacio de
trabajo, de militancia y de transformación social.
Nos insertamos en la complejidad de estas relaciones sociales que se transforman en un
hacer desde la pontencialidad y la creatividad. Aunque hay formas y formatos que
siguen naturalizados, haciendo ruido y hacen al desafío de interpelarlos con
el/mi/nuestros cuerpo/s. Otra vez llego y se repite la tediosa fila de inicio de clase uno
detrás del otro, hombres y mujeres separados. Luego entrar al aula y generar una
modalidad de taller en un séptimo grado de la primaria. La resistencia y contradicción
que aparecen en las miradas confundidas de les estudiantes. Entonces ponemos música,
usamos el ritmo para mover la mesas, las sillas y generar una ronda. El desgano y el
desinterés se convierten en creatividad a partir del juego.
Plantear una propuesta diferente es más cuestionada cuando nos involucramos más allá
del conocimiento: cuerpo y mente. Algunas veces el sistema de jerarquización
verticalista burocrático hace que el personal docente trabaje por el principio del desgano
perdiendo el deseo de educar. Pero también aparecen alternativas, por ejemplo
conducciones que se replantean las formas/formatos de la autoridad. Es aquí donde
podemos dialogar y el deseo acompaña a la creatividad potenciando el lugar primordial
que tiene la educación para todo sujeto.
De esta manera, en la práctica profesional diaria, fuimos buscando nuevas herramientas
metodológicas de interpelación para el trabajo social que atiendan a las necesidades y
deseos de las poblaciones con las cuales trabajamos: ¿Todas las personas pueden
generar vínculo mediante la palabra? Hay personas que no pueden poner en palabras su
historia, su vida cotidiana, por diferentes causas que determinan su ser.
En esta búsqueda transdisciplinaria me encuentro a pensar y repensar nuestras prácticas
con profesores del área de la danza contemporánea y de la improvisación del cuerpo en
movimiento y nos interpelan viejas preguntas:
¿Cuáles son los modos tradicionales de transmitir el conocimiento? ¿Qué enseño
cuando enseño?
¿Cómo es el vínculo entre estudiante y educador? ¿Cómo generar curiosidad y deseo en
las personas que participan de nuestras prácticas educativas?
¿Por qué concurren les estudiantes a las escuelas? ¿Hay aprendizaje significativo?
El individualismo, la competitividad y la falta de registro del otro como sujetos están
vigentes en las escuelas obstaculizando la posibilidad de interrogarse.
Entender una propuesta innovadora es pensar y dar respuestas a las necesidades y
deseos de les estudiantes con les cuales trabajamos. En la vida cotidiana, manifiestan en
el espacio áulico escrituras que se convierten en poesía, en los bancos, en las puertas y
en los pizarrones. Imágenes mediante las “selfies” donde arman autorretratos y cuentan
su propia historia, y dibujos que se convierten en murales en los patios de las escuelas,
realizados por estes estudiantes. Si podemos tomar todos estos recursos que están a
nuestro alcance y encuadrarlos desde una metodología y desde una pedagogía de la
ternura, podemos transformar lo que es un sujeto problema en un sujeto que se expresa.
El cuerpo por sí solo habla, informa, transmite y no necesita la palabra oral o escrita.
Los cuerpos nos interpelan constantemente en la vida cotidiana, por ejemplo cuando
salimos de nuestras casas para ir al trabajo y tomamos un transporte público,
ingresamos en una situación donde el contacto se genera como distancia y no como
proceso de socialización, generando un malestar en la cotidianeidad.
Me interpelan estrategias para el aprendizaje que se basan en el juego, la improvisación,
experimentación y reflexión sobre el cuerpo.
Otra técnica metodológica que vengo desarrollando para el

Trabajo Social es: “La imagen dice más que mil palabras”.

Las herramientas audiovisuales como empoderamiento

de los sujetos para la inclusión social. Es así, que en una

escuela de adolescentes y adultos del barrio de Mataderos,

empezamos un taller de imagen inclusiva y les alumnes

construyeron una producción audiovisual. La enunciaron:
“CICATRICES” y narra una historia singular de una estudiante

de más de 70 años, que nos deja sus huellas y heridas, que

fue sanando y transformándose en el ámbito educativo.

Nuestro rol como educadores es acompañar y generar herramientas para que
nuestros estudiantes se visualicen, se expresen mediante diversos lenguajes en sus trayectorias.


A modo de conclusión


Desde que empecé a estudiar magisterio, sigo sosteniendo que trabajar en el ámbito
educativo público y gratuito, hace que apostemos a construir ciudadanos con miradas
críticas y emancipadoras. Los diferentes lenguajes comunicacionales –la palabra escrita
u oral, el cuerpo en sus expresiones, la imagen y las artes plásticas– son las fuentes para
empoderar a les estudiantes para que transformen su cotidianeidad en una sociedad en la
que se impone un modelo neoliberal, por lo cual necesitamos estar presentes,
defendiendo los derechos adquiridos. La educación nos brinda herramientas del saber,
valores, derechos, obligaciones y normas. En ella se entrecruzan dos elementos: lo
instituido y lo instituyente teniendo en cuenta este último, que todos les integrantes de la
comunidad educativa, hacemos a la cultura. Esta se va transformando de generación en
generación a través de nuestros comportamientos y las normativas se materializan en la
restitución de los derechos humanos, es decir, cultura es cultivar el cotidiano.
Entiendo que les trabajadores sociales nos insertamos en el sistema educativo público
para trabajar con las relaciones humanas, pensadas desde la complejidad de lo social (4) y
expresadas por la vida cotidiana de les actores de la comunidad educativa.Deberíamos
posicionarnos desde la perspectiva del método dialéctico, entendiendo el diálogo como
medio de transformación para la reivindicación de los derechos humanos. Apoyándonos
en las pedagogía latinoamericana de la ternura y de la potencialidad, y no desde la falta
o ausencia. Debemos participar activamente, desde esta perspectiva, en la
implementación de las normativas vigentes incorporadas a las escuelas. Porque estamos
interpelando y conociendo los deseos de los sujetos en los procesos de intervención
social desde la complejidad de la institución escolar.
Como trabajadores sociales y pedagogos damos herramientas para el empoderamiento
de los sujetos, para mejorar su calidad de vida. Promovemos la realización de
interpelaciones profesionales mediante estrategias de restitución del ejercicio de
derechos y potenciando las capacidades de los sujetos con los cuales trabajamos.
Permitámonos en la práctica cotidiana del Trabajo Social que aparezcan y nos interpelen
los interrogantes. Eso significa que estamos “VIVOS”.


Bibliografía
XXI Congreso Pedagógico UTE, (2017). Registro Pedagógico y su potencia
transformadora de la Educación Pública. Buenos Aires, Argentina.
CARBALLEDA, ALFREDO (2008) “Cuerpos fragmentados. La intervención en lo
social en los escenarios de la exclusión y el desencanto”. Bs. As,, Paidós.
FREIRE, P, (2008). “El grito manso” Bs. As., Siglo XXI.
GIMENEZ, P. Artículo publicado en el Diario La Nación el 21 de febrero de 2018,
CABA.
IAMAMOTO, M, (1992). “Servicio social y división de trabajo” Sao Paulo, Brasil.
MONTAÑO C., BORGIANNI E Y COUTINHO C (2000). Metodología y servicio
social: hoy en debate. Sao Paolo, Brasil. Cortez.
WAINSZTOK, C. (2017) “Pedagogías del Sur”
WEBER, M. “Teorías de las categorías sociológicas”, en Economía y sociedad.
1997(1922).

 

Notas

Estado: “una comunidad humana que se atribuye el monopolio del uso legítimo de la fuerza física dentrode un territorio dado y que se hace cargo de todos los medios administrativos”. Weber, Max. “Teorías delas categorías sociológicas” En Economía y sociedad, 1997(1922), pp. 5-45.

2 En este escrito voy a utilizar la e como lo plantea Giménez Paula: “… confusión a la hora decomunicarnos, inclusión, pertenencia, cambios. Todo eso está en juego a la hora de hablar del lenguajeinclusivo y sus formas. Porque si el mundo constantemente se modifica, la lengua acompañará esametamorfosis aunque haya una fuerte resistencia. Cuando algo de nuestra cultura cambia, cambiatambién, tal vez y seguramente tarde, nuestra manera de relacionarnos con “le otre”…”

3 Me refiero a los fundamentos de los pensadores de la generación del 80, donde predomina elpositivismo como corriente de pensamiento.

4 Desde la perspectiva de Marilda Iamamoto y Jose Pablo Netto.

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